¿Qué causa una epiglotis hinchada?

La epiglotis hinchada es causada principalmente por infección bacteriana, fúngica o viral. También puede ocurrir como resultado de una lesión debido al calor, la deglución de un objeto extraño o daño físico a la epiglotis. Esta es una condición médica potencialmente mortal que requiere atención inmediata. La epiglotis es una pieza de cartílago detrás de la lengua que cubre la laringe para proteger la tráquea, cuando una persona traga, esto es para evitar que los alimentos o líquidos entren en la tráquea, lo que puede causar que una persona se ahogue. Así como la obstrucción puede interferir con la capacidad de una persona para respirar, también puede una epiglotis hinchada, ya que ambas condiciones bloquean la vía aérea.

La fuente bacteriana primaria de la epiglotis hinchada es la bacteria haemophilus influenza tipo b (Hib), que es un organismo también responsable de otras enfermedades como la infección de las vías respiratorias superiores y la meningitis. En los Estados Unidos, la vacuna Hib se convirtió en rutina a finales de los años ochenta, lo que dio lugar a hinchazón de la epiglotis convirtiéndose en una enfermedad poco común. Sin embargo, esta vacuna no protege a las personas de otras fuentes infecciosas que podrían causar la condición de desarrollar. Otras fuentes de infección incluyen la neumonía por estreptococo, estreptococo A, B y C y varicela zóster. Estos organismos también tienen la capacidad de causar neumonía, estreptococo y varicela, respectivamente.

El daño a la epiglotis sostenido a través de varios tipos de lesiones también puede conducir a epiglotis hinchada. El daño por calor puede ocurrir al tragar contenidos que queman la garganta, como líquidos calientes. El uso de drogas ilícitas también puede causar quemaduras en la garganta, además, el acto puede hacer que una persona trague objetos extraños, como partes de las tuberías que se utilizan en el uso de drogas. Además, una persona que sufre contacto físico directo con el cartílago o áreas circundantes de la garganta también puede lesionar e inflamar la epiglotis.

La epiglotitis hinchada puede ser contagiosa y afecta tanto a niños como a adultos. La enfermedad puede desarrollarse en cuestión de horas o más de un par de días. Los síntomas comunes son fiebre, dolor de garganta y cambios de voz. La deglución puede llegar a ser difícil y tan dolorosa que una persona comience a babear. La respiración también se hace difícil, y una persona puede sentirse mejor sentándose y inclinándose hacia delante.

Por lo general, si una persona con epiglotis hinchada recibe atención hospitalaria inmediata y adecuada, el resultado es positivo. Además de curar la infección, el tratamiento normalmente requiere que un médico se asegure de que la persona afectada es capaz de respirar. La capacidad de respirar podría resolverse mediante el uso de oxígeno humedecido o un tubo de respiración. Los antibióticos y los corticosteroides se pueden utilizar para curar la infección y reducir la hinchazón.